¡La energía eólica es nuestra pasión!

Ya por el año 1700 a.C. se regaban las planicies mesopotámicas con ayuda de ruedas de viento – según la opinión de los historiadores hoy en día. La eólica es una de las formas de energía más antiguas utilizadas por el hombre. No sólo en Persia se utilizaba la fuerza eólica para trabajos mecánicos en tierra, sino también en el Tíbet y China. Las primeras ruedas de viento en Europa aparecen a partir del siglo XII. Éstas, con eje horizontal de rotación de rotor se usaban sobre todo para moler, trillar, bombear agua y sacarla del pozo, así como también para serrar, batir y batanar.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX y para mejorar el suministro eléctrico, se hicieron los primeros intentos de generar energía eléctrica a partir de energía eólica. En 1887/88 Charles F. Brush creó la primera instalación de energía eólica para el suministro eléctrico de su propio hogar.

En 1891 el danés Poul La Cour construyó en Jutland la primera instalación de prueba, para así poder investigar científicamente las nociones básicas. A pesar de estos inicios tan tempranos, la fuerza eólica siguió siendo durante mucho tiempo una técnica de nichos.

En 1991 recibió un primer impulso en Alemania gracias a la “Ley de suministro energético”. Y éste se fomentó aún más con la “Ley de energías renovables” (EEG) de 2001. Con una potencia nominal instalada de 22.880 Megawatios en 2008, Alemania es uno de los líderes mundiales. En los últimos años, en esta rama tan innovadora, la industria alemana de energía eólica ha sabido ampliar y afianzar esta posición de forma continuada.

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